3 de julio de 2008

Sabiduría Solar

Porque mi amiga te vio y me dijo:
-Caro, vinieron a buscarte, surcando el mar; tal como tu cuerpo se desplaza. Tú soñaste una noche que serpenteabas el Atlántico, y mira... Ese niño está esperándote. Hojea revistas antiguas para asirse de una justificación que los líe y te extrañó tanto en su naufragio... Carito, amiga linda... Yo te quiero ver feliz y no saber que perpetúas la sordera. Míralo, no tengas miedo. Siente cómo su barba se te aferra al cuello y te marca, te enrojece, te saliva. Tú estás para cosas grandes. Necesitas perderte en los barcos. No, cariño. Fíjate que te observa detrás de las charlas y los idiomas anfibios. Es su rompe olas la razón más justificable para el nerviosismo de su trance. Sólo tómale la mano y hazle saber del nácar. Cuéntale en secreto cómo es que las brujas adivinamos las posturas del hechizo.

1 comentario:

Jean dijo...

Increible este relato, me gusto muuucho!. Todo. A veces es bueno estar hechizado.