19 de agosto de 2008

*

En la madrugada
te escribo como saltitos de agua
que nos rompen en pedazos
ciegamente contra el mundo;
esa maraña de letras y gestos
inventada por los cuerpos
para reposar violentamente
en la tela del amanecer.

Llevas un antifaz
y un cuerpo morado en la mano derecha.
Cierto.
Las aletas son sólo un boceto
como excusa ante las vacilaciones del nado.

1 comentario:

pensador ausente dijo...

si en la madrugada bocetaramos el día... qué sería del día?