18 de julio de 2008

Falencia

(Eres un hipocampo
de hijos prestados)

Tu nostalgia blanquecina

Mi amigo imaginario flota, cegado por la hipotermia y el temblor de sus manos, urdiendo redes entre los pelos de su axila.
¿Recuerdas aquella vez que comimos nieve y tú me dijiste tan mojada, tan de huella, tan felina la mordida la mirada y nos miramos sin decir, con deseos rumorosos de blanquearnos, asomados, hostigados, felices?
Mi amigo imaginario duerme bajo mi cama; como ese día, sobre la nieve.

+

Sello mis labios
con tu arcoiris de
e s p e r m a.

Untable

En mi boca,
el artilugio de tu cal.

Emperatrices

Hay una pulpa multiforme
abriéndose paso
por la ferocidad de tus espigas
crispadas y sedientas;
secas, ciegas,
no domesticadas.

Silueta de gato

Prolongación del bostezo
desde mi fábula
a la constancia de tu luz.



(Lo más maravilloso de todo esto
es sabernos inexistentes
en la concreción
del verbo
como sustancia amatoria)

17 de julio de 2008

Reconstruir el habla

El mar no Frank Sinatra dados hablamos dedos mojamos saltan si quieres por el agua azules pasión entre todos tus comentarios espiar conocer un abrazo dentro del puente por espiar al otro lado de otro y gracias madeja Rimbaud pedacito de lluvia ira acoraza volar manos unas sombras pienso y te leo y tal vez y si entre laboratorio fantasma cubierta montaña dormida me mandas un pliegue por correo barco sol las manos los ojos la hierba recién cortada Nina Simone mira detienes el mundo recorren ciegos los poetas la lluvia las zanahorias abro los pasos mirando la lluvia ventana y a veces lloro lechuga crónicas una palabra sentada te lanzo los climas una foto saco un poema una luz esta peli veré una noche estoy leyendo una palabra el destino estrella manos tu si y ¿? se dibuja un abrazo o tan sombra el aire sobre tan grande música Amélie Nothomb qué fotógrafos encontramos una iglesia cuando mirar un motivo para arriba los motivos herido Takeshi Kitano quitó a besos la máscara de un gato a veces cangrejo cáncer las olas caigo están dejados en tu mirada debajo unos pasos de pequeño iluminado arbolito una silla bandoneón desnudas suena una transcurren memoria en la nieve duerma tal vez huellas avenidas prolonga tu mano bostezo tocan tu mano bajo una cobija.

16 de julio de 2008


Disyuntiva

Tu lengua acorazada habló de personajes que se narraron a sí mismos con la falla y precisión del aprendiz. Yo te decía que el diálogo no es más que la idealización del verbo en la materia y tú quizás no comprendiste, porque lo único que repetías era que tatuara mi boca en los muros de tu casa.
Confirmaste la manera de decir "mariposa" o "manija" u "onomatopeya", y es posible que me sorprendiera tu viciosa pronunciación acerca de la lluvia.
También sonreíste cuando te conté que me temblaban las manos al pintarme las uñas, aunque eso jamás lo vi, pues sucedió cuando ya me había ido.

15 de julio de 2008

Nuestra noche es una odisea
de peces;
cadáveres exquisitos.

14 de julio de 2008

Los Climas

(Ella preguntó si aquellos nombres le servían de escudo para esconder la tibia fábula de su marca)

No son escudos. Son amores
parados debajo de mí
encima de mí
acostados saltando entre el agua.
Los referentes no son escudos;
tal vez escudos de fieltro para que el agua entre en la tela.
Es como un gran jardín de infantes (de marina)
donde juegan y se gozan sus colores y los de nosotros.
Si nos conociéramos, tal vez no volveríamos a nombrar a nadie.
El conocerse hace que los clavos pequeños que se usan para escalar un hielo desaparezcan; pero eso no quiere decir que no sea como referirse a alguien que en un momento puede hermanar o hacer odiar....

(Entonces, se hicieron amigos; no de aquéllos que hablan, sino de los que se mantienen en silencio, hablando pudorosamente del resto)
Dedos que se sumergen
en la suerte de los dados
y nadan
y fotan
y hacen posible un destello de yemas
que prolifera en el recuerdo
en la ambrosía en la sorpresa
yéndose
de costado a una orilla nueva.

La tipografía muda de tu nombre acerca a mis laberintos astrolabios, recortes, pedacitos de peces cuya lengua enfría el tránsito.
¿No ves que el cuerpo es un gesto perenne de capicúa accidental?
Afuera excedimos los niveles del anclaje.
Dime en qué orbe trenzamos el coral.
(Yo te respondo una palabra ilegible, rodeando tu muslo
con mi lengua de ortiga).
Deja que la lluvia resbale por tu bigote.
Continuemos la saga de lejía sobre el labio.
Tenía sueño.
El amor es también una promesa fascista.

12 de julio de 2008

Nada más lejos de la realidad que lo científico

¿Las ballenas se están comiendo a los peces?
(Nuestras autoridades no dejarán de trabajar mientras eso no se refleje en las votaciones de mayo próximo, a favor o en contra de la cacería).

Aconteceres en pausa

Enroscada en la ribera de tu pelo
el viento me porfía.

Subyace mi sed de líquenes.

(Mi espasmo de rémora
te susurra al oído
una clara metamorfosis
sobre el entusiasmo)
(...)
Lo sé. Hemos sido extranjeros
hablándonos por señas demasiado cercanas,
ansiosos en las calles
de una nueva ciudad,
esperando tal vez que nos fotografíen
delante de este amor y de sus cicatrices,
eso que confundimos con nuestros sentimientos
o acaso-en noches de locura-
con una sensación de humedad en los ojos.
(...)
(Luis García Montero. Fragmento de En los días de lluvia)
Cuando resolví llamarte Principito Azul me prometí surcar el vaivén de tu boca, tan infinitamente para mí, como ese millón de estrellas; rémoras macizas urdiendo el paso, ese escozor tibiamente dispuesto entre la axila y la ingle; y tu sonrisa, esquiva como la avidez de tu ojo.

Hemos dispuesto una colcha para enrollarnos imitando cardúmenes en fiesta.

El nado es una porción de hojuelas desde la estrechez inhumana de los cuerpos. Tú y yo simplemente flotamos en la humedad que nos nace desde la lengua al lagrimal, y luego el musgo escuálido de fantasías que se adquiere a sí mismo como onomatopeya para nombrarnos.

Estoy anclada en mitad de tu enunciado. Cada fragmento de tu voz viene a unirse a mi noción de océano. Hay acantilados que consiguen darnos forma, pero luego, en la textura de las manos, un naipe de corales juega a merced del verbo.

Esta noche navegamos
por una tintura que no es luz,
sino el juego azaroso
de la desvergüenza.

(Ven,
enséñame cuán ilusoria
es la fábula del miedo).

9 de julio de 2008

Tú:


Yo te leo y me acuerdo de Rimbaud

Hablando del mar en francés
y tu apellido,
un espejo impronunciable.
Mi dislexia es no entender el origen de tu episteme; situarlo lejos de la armadura que te desarma. Así, tal cual: El hierro de tu hecatombe simula riesgos oxidados y ese saber; esa causa descrita renace en el sello de tu oído; tan impecablemente dispuesto para el nado, la excusa, el ser inabarcable de tu higiene, la pulcritud, la b de difumina o el aprendizaje de tu idioma.

Tan bifurcado el sueño, que la cautiva me parece ilusoria, acariciando ferozmente su panza y risueña, anonadada, semiótica.

Dime cómo comienza la mitad de tu sílaba
Enséñame sobre la carne que muerde que rasga sella

Háblame sobre las consecuencias globales de la caza
mientras pienso en Rimbaud
y su ojo marchito.

8 de julio de 2008

3 de julio de 2008

Superposición del nombre

Al morderte la clavícula, inmediatamente pienso en la costumbre kinética de difuminarnos a ambos polos del oeste. ¿Nos encontraremos sesgados por esta luz casual que humedece nuestro anonimato, condenándonos a la repetición del nombre o la fábula o el vacío con su sencilla moraleja?

Abajo rueda nuestra laceración dental. Toda carnada sucumbe al exilio de la caza; como un retrato nada más que del zig zag; esa boca dulce que nos tuerce de osadía y de miedo.

Antologamos cualquier secreto que nos resulta original; no sólo por la factibilidad de su escritura, sino porque el diálogo nos desnuda la noche de su marca.

¿Qué es sino?

Tu bigote en formalina
enquistado en mi papila
como referente altruísta.

Lleva llave lava
uniforma el traqueteo
y esta pausa
nos acelera.

(Somos eco de los nuevos convictos)

Sabiduría Solar

Porque mi amiga te vio y me dijo:
-Caro, vinieron a buscarte, surcando el mar; tal como tu cuerpo se desplaza. Tú soñaste una noche que serpenteabas el Atlántico, y mira... Ese niño está esperándote. Hojea revistas antiguas para asirse de una justificación que los líe y te extrañó tanto en su naufragio... Carito, amiga linda... Yo te quiero ver feliz y no saber que perpetúas la sordera. Míralo, no tengas miedo. Siente cómo su barba se te aferra al cuello y te marca, te enrojece, te saliva. Tú estás para cosas grandes. Necesitas perderte en los barcos. No, cariño. Fíjate que te observa detrás de las charlas y los idiomas anfibios. Es su rompe olas la razón más justificable para el nerviosismo de su trance. Sólo tómale la mano y hazle saber del nácar. Cuéntale en secreto cómo es que las brujas adivinamos las posturas del hechizo.

2 de julio de 2008


El agua de tu iris
golpea mi sed de anclaje.
Ven y naufraga
en la hecatombe de mi costilla.

Punctum

El álbum fotográfico ilumina tu camino de piel y la manera en que tus cabellos se erizan hasta confundirse con el dibujo de mi mano; secretamente náufraga y cetácea de constelaciones; anversos disímiles y un altruísmo oceánico que liga ambos polos de nuestro desconocimiento; porque la bruma y la niebla y tu antojadiza vergüenza nos llevaron a auscultarnos ciegamente, ordenando a cada falange una porción de carne; tan clara y explosiva como la hilachita de voz que te escucho de lejos, con tu M de quisiera dibujándome tibiamente el nombre y un estigma de niña silenciosa corriendo por los muros.
Tu ritmo desprende una a una las capas del Atlántico. No es que te sitúe en las esquinas braceadas de mi lengua. A veces, preferiría diluírme como boca que muerde el silencio, cobijando bajo el frenillo la premura de tu paso.
Dime, enséñame cómo los activistas defienden el nado el cauce mi verbo de frecuencia marchita.
(Es como si abrieras las alas y tímidamente me sonrieras)

Señuelo croata

No solamente la oratoria. Simular en la mirilla bosquejos anticipados; naufragarnos como comarcas del roce; sin escafandra ni metal plateado en el borde de la pronunciación. Tu lucha mantiene mi carne, como si me enrojecieras el verbo el enunciado la tarifa constante del susurro que nos precede.
Dime si en esos barcos enalteces la silueta de los animalitos que nos surcan.
Hay en tu adentro un hechizo de mi afuera, como si uniéndolos completáramos el vaivén unicornio; el nombre científico; la cetácea, la médula, tu anfibio, mi exageración.

25 de junio de 2008


(Susurrar una escena alfombrada)

El sol será, pues, una especie de milagro para los sobrevivientes.
(Diamela Eltit. "Los Vigilantes")
El pacto consiste en figurar la intención del gesto; entibiar a pausas aquél sonido, como cuando se tritura la noche sobre nuestros hombros y ya no somos una masa, sino un ritual adosado a las paredes del croma; simulacro febril anticipado a los quehaceres del orbe, tan de decir y callar, pues habándonos acentuamos la permanencia.
Ese eco ruge como un silencio de cuerpos y amalgamas; rayos, crayones, cielos impunes que nos desnudan con su balbucir.
La anatomía constituye formas antológicas, ineludibles placeres vertidos desde una sana intención.
Quisiera acoger el rictus de un verbo cuando se lo enciende. Entonces, desde su fatiga eléctrica, aceleraríamos el instinto de vernos; flotando sobre el discurso que nos mana.
(Para M.S)

Carcome

Ojo hebra
su perla nácar
desviste pedacitos de ensueño
y entonces, pez espada.


El filo cerca la noche
(Su manto lenguado)
Distribuir el peso
acaricia las filas del arraigo;
florece la voz en escamas.

Difícil escaramuza, el flote.


Lentejuela en mitad del lagrimal
Ansía, acelera, celebra
Rechaza el trauma impuro.


Navegamos hundidos en hierro;
cartografía causal de tu platina.

Moscovici

Quejido acelera
rostros a pausas
Dominio, retrato, merma
Los cuerpos son efectismos encendidos
colmados de trenzas causales
Cada tejido asoma
como tibior de su movimiento
en percal.

21 de junio de 2008


Causalidad del envío

Gitana
Cascarita dulce
Esmalte de crin

Quién diría que este trazo lacera el labio
si al mirarte sonrío de lejos
así tal cual: esbozada como una vértebra
y mi aleta;
mi gesto levemente azucarado
invertido al hartazgo de significarnos

Más que muecas
Y tambores
Y bodhran
huyo en ti
a riesgo de equivocarme;
dificultada nada más que por el límite de tu barbilla

Pecesito nacarado;
Señor equivalencia,
en tu retrato de espina
mi visión sobre el azar.

Fervor

Una mueca bailable; antojarse por el dulzor de su fragancia o simplemente acudir.
El advenimiento de la noche asume con su eco la imploración a las fiestas del cuerpo.
Tu luz es un barniz tatuado infinitamente cerca de mi columna; aquél espacio forjado por una viscosidad de luna violeta, gelatina, caballito de mar preñado por virgen.
Más te vale no asustarte si me ves de pie, derramando boca a boca la narración del sueño.
Quizás te diría una nueva forma de vapor.
(El viento mueve a los cuerpos. El viento secretea con la escritura de los verbos que le huyen al azar)

Tao

Cuándo y cómo
se establecen
en la palpitación de nuestro mundo.

El desplazamiento nos hidrata
con la cromática fiesta de sus beneficios.
Ahora,
la marea calza
con nuestros modos de enfrentar
lo cotidiano.

El cuerpo es una danza permeable
y su púrpura
lo describimos como savia.

Adentro,
el recuerdo aflora
como hibidez colorada
de su hervor.

(Y en la concavidad de tu espuma,
mi agridulce).

18 de junio de 2008


Heterótrofo

Había que escribir sin para qué, sin para quién.
El cuerpo se acuerda de un amor como encender una lámpara.
El silencio es tentación y promesa.
(Alejandra Pizarnik. “Fuga en lila”)

Cuando me preguntas para qué, te respondo con un movimiento apenas perceptible. Y es que todavía me subyace una interrogante profunda, marcada en los costados de mi fibra. Ya ves que las palabras son bitácoras; parejas marchitas que reviven con el tacto. Es como si tú dijeras “pimiento” y yo te respondiera “relámpago”, pues aquella asociación me lleva a justificar la carne rojiza de nuestros últimos alientos.
He pensado toda la tarde en los cuestionamientos a los recodos; en la tintura que marcha sobre los salvajismos de la primera histeria. ¿Te fijas cómo el cuerpo se nos inscribe dentro de las formas inabarcables del invierno? La lluvia no es más que una extensión del gesto; lenguaje señalético de la pulpa en los ovillos. Cuando las gotas se enredan con el núcleo del cristal, se balancean hasta que el viento las suelta, uniéndolas para tejer la transparencia.
Podría decir que la razón de tanto movimiento es esta humedad que tu presencia me figura. Sin embargo, el almíbar se disuelve; como un ala desprendida de las vértebras.
Tanta bifurcación supone un atisbo de sombra; carboncillo a mano alzada.
Cuando me preguntas para qué, me hundo en el enrejado de tu dermis. Las palabras son redes que nos capturan, privándonos de la sangre en los anzuelos. Cada acento metamorfosea un quejido de tacto, un impulso sinuoso; la boca sellada con un canto de mariposas.
Si te escribo, es porque el rol protagónico suplica la carencia corpórea. Me negué a situarte como un personaje palpable en las melodías de mi relato. Más bien, fui acomodándote según los requerimientos de esta cartografía establecida en la ingle. Eres un punto cardinal que oscila entre el crujir del otoño y los dedales inconexos. No creas que la necesidad infunde un respeto mutuo. Si te utilizo, es simplemente como excusa para bordear lo amable de mis cicatrices internas.
Jamás escribí sobre ti
sino como una construcción mental propia,
entusiasmada por la posibilidad
de a(r)marte a mi modo
y de esa forma hacer y deshacer
el nácar de tus escamas.
Eras como esos seres
que de profundos
se nos vuelven
i
n
v
i
s
i
b
l
e
s
.

17 de junio de 2008

Algalia

Toda atmósfera sucumbe
al rún rún
que a sus hojas mece.

Espejos

Quizás
la llanura plateada
posee jeroglíficos
tallados por el cieno.
Apresurada,
el agua figura
lentejuelas
en tus pestañas.
Míralos nadar.
Los anfibios de la otra orilla
se burlan de nosotros;
como si nuestras acrobacias
les produjesen miedo.

(Habrá que cerrar la puerta)

Cuando digo "muerde", sueño.
Elaboro un tránsito por los dobleces de la cama.
Cedo a la tentación de describir un posible gesto de biotopo a complejidad; esencialmente concentrada en estos baños de luz que no sólo perfuman el preámbulo de nuestra metamorfosis, sino que nos vuelven mamíferos y nómades.
Es por eso que relaciono el origen con una etapa de exquisita entrega.
La membrana urde aquél nido en que adoptaremos las más disímiles formas.
Cegados en la impulsividad del hallazgo, nos abrazamos con caricias torpes; tan suaves, que parecieran invisibles.
Pez Fábula:

La moraleja de esta historia es que el cuerpo y la palabra a veces eligen caminos inversos.
Sí.
Como si nos lo hubiésemos propuesto. Esta afirmación engloba el submundo de bendiciones y levantadas de ceja; no sé; supuestamente acontecía fiebre sin hacer uso de la pulpa que nos emanaba profusamente de los talveces. Y es que ni siquiera alcanzábamos a enredarnos con las manos superpuestas. Bastaba un recelo de aparente lujo para que nos aferráramos al estado larvario. Tú me hablabas hacia adentro. Yo comprendía los silencios como propios; pues no existe comunión más evidente que la de los anfibios jugando a secuenciarse.
Esta laguna tipo ensueño moderó nuestros hábitos nocturnos girando a condecirse ante la verdadera estrella de cal; tan coqueta y excavadora ella; acuática, subalterna; vocalización del cortejo y la Bromelia; nos fertilizábamos inmediatamente para la geografía de la deshora. Resbalábamos en la salmuera, la boca estrecha, el huevo de espuma.
Como si nos lo hubiésemos propuesto; como si este hábitat accidental cerrara nuestras bocas en pos de los refugios; imantando con levedad todo cuanto se nos presentara como eterno; jugando, croando, multiplicando el rito genuino de despedirnos con palmadas en la espalda; porque si de algo debíamos jactarnos era nuestra tibia mala educación.

16 de junio de 2008

Lexemas


1.- Soma

2.- Somatiza

3.- Somatización

Sorber el modo la pausa; acariciar el infinito desliz

Yo repetí que el día nos trastornaba
con su pulgar gigante sobre el labio;
marcando, pausada
la señal de su esquirla.

Aprendí a despedirme
con aquellas canciones
cegadas por las celosías.

Entonces, tú me aconsejaste
que me protegiera de todo;
incluso de ti,
aunque en ese momento
yo sólo disfrutara
con el camino
que marcaban tus sábanas.

Hoy comprendo
que la aleta es un arma de doble filo
ardiendo en los dobleces de mi axila.

.
Porque sabrás
que añoro los paraguas esqueléticos
y los peces que -como tú-
duermen abrazados a los puntos cardinales.

Me basta una mordedura al costado de la hoja
y saberte expatriado para siempre;
con ese estigma de reacio y maldito
y la curiosidad que te sugería
mi abundancia de sueño.

And I can’t face the evening straight
You can offer me escape
Houses move and houses speak
If you take me then you’ll get relief
Relief,
relief,
relief.

15 de junio de 2008

¿Con quién compartiremos
esta frontera
este aceite
este dibujo claro;
vernos asomados a la ventana
mirándonos morir de frío?

Escozor

La noche extiende
lexemas que nos muerden.

Esta maraña de texturas
confiesa su crimen
al esparcirse sobre los cuerpos.

Gruñimos como animales tentados
por la pronunciación del gesto.

El filo de la semántica
nos tuerce la carne:
nocturna, caprichosa;
como cegada en la síntesis del Matadero.

Almazara (molino de aceite)

Pronombre llegada designio mascar
Presa salpica lleva llueve
Transpira sucede trapecio
Visualiza pactos teatralizados
Pelusa enloda penitencia
Heroína deidad multiforme seduce
Delibera degusta delimita deidad.
(Un gato aferrado al cuello
me pregunta por tus botas)

Material boy

Tu apodo de chico normal
es el mejor aliciente
para tu nado de anfibio.

Doble uve

La única manera
de mantenerte a salvo
es recortando pedacitos
en múltiples sílabas
que en la lengua se me antojan.

(Dilucidar piel falsa sobre el párpado
cepillando la hebra
que el tiempo carcome)

Jamás me respondiste
si tu aliento de pez
era pura contemplación
o respondía a un fervoroso
grito de auxilio.

Hoy en mis manos sostengo
el qué decir
de nuestros timbres acuosos
transparentes y sencillos;
dulces artefactos que a la boca palpitan.

-Al menos conservamos
el mismo cesto
para la ropa sucia-

14 de junio de 2008

Como la lluvia sobre tu cara
o el viejo mapa
de algún tesoro.

10 de junio de 2008


Resbalan cuerpos en mitad de sus esferas

Escama es un velo brillante
que cubre a los cuerpos.

Escama es la excusa
para dejar(nos) de decir.

Verticalismo roto

Nos agarra una secuencia de asombros
invitándonos a mordernos
las secuelas del abuso.

Nunca nadie nos advirtió
sobre la orfandad irremediable
ante el rechazo.

Quizás por eso
vagamos crueles y silentes
ante las fábulas del hastío.

Te quiero lejos
de estas aguas que nos mecen.

Voy a escribir mi nombre con saliva
en todas las fronteras no descritas
de tu abulia.

Nuestra única señal
de transparencia
es sabernos agotados y difusos
en el broche violeta
que a las tres de la tarde
viene a torcer la vulva del origen;
hinchada, secreta, misteriosa;
envolvente en las fronteras del exilio.

9 de junio de 2008

5 de junio de 2008

Filosa vértebra agridulce

Como aferradas al cuerpo
burlan el verbo
haciéndose rito.

Proliferan,
florecen,
aguardan nuestros destellos
de pupila o comisura.

Y se vierten.
Se retraen.

Bosquejan en la silueta
un sabor absoluto,
hasta que de pronto
la intención se inflama
y no hay opción
de negar(se) el recorrido.

La Valse

Tiersen con lluvia;
y un suelo,
una figura recortada a contraluz;
un nuevo espacio,
un diálogo,
un frío acechándonos el oído.

Como si alguien escuchara tras la puerta
este secreto dificultoso
que nos florece
desde la boca
para esconderse allí,
donde el cofre de los misterios
nos tiende levemente
su mano.

Sabor a músculo variegado

Nuestro salvajismo no tiene prisa.
Fagocita su carnada
sorbiéndola tibiamente
para después recordarla
como su motivo de amnesia.

1 de junio de 2008

Nuestra rutina

- Oliveira, ¿y el paraguas de la Maga?
- Adivina.
Como una espalda,
el cielo sella
nuestros timbres de agua
alados y superficiales en su nado;
acontecidos como señal profunda;
virtuosos y musicales
desde su propia significación.

31 de mayo de 2008


Manzanilla y azafrán

Acontece la aurora
en la fibra de tu dermis.
El vello crispado nos alumbra.
Endurece tu cabello mi mordida.

Ayer nos enclaustramos en el vértigo
todos quietos y azotados
por el anzuelo.

Zigzagueamos ante la espuma de los sufijos,
perentorios a las cuestiones del rechazo.

Esto es más que una burla al miedo.
El instinto de cegar nos sobrepasa.

Los cuerpos son fórmulas matemáticas
que figuran mostacillas
como en un caleidoscopio.

No tengo fuegos que a la noche alcancen;
mas me deslizo por tu crujidera de burbujas.

Anfibio morado;
te deshago lentejuela
Apoyando mi nariz
en el vidrio de tu acuario.

21 de mayo de 2008

Hebra

La vasta noche nos cayó en su vértice
y no hubo forma
de deshacer/nos
los ovillos.

Testigos y anversos

Y que de mí
no quede más
que una huella roja
flotando
en la escasez
de tu frío.

Parlamentarismo del bosquejo

A este lado de la trinchera
guardamos fuegos
porque el hambre
porque la guerra

Y nos parece sencillo escarbar
los cuerpos enemigos
como un mapa a trazar
por nuestras provisiones.

Mutismo circular. Ambiguo, ingenuo

Hace tiempo
dejó de pertenecernos
la estrella roja
que desnudábamos
en tu ventana.

19 de mayo de 2008

.

Los peces somos
animales crueles.

30 de abril de 2008


.

La simulación nos oxidaba
el riesgo del roce.
Acumulábamos trasnoches
al placer de lo que se improvisa.
Mantuvimos un silencio
al costado de la almohada
y luego un pestañeo
nos devolvió la codicia.

Fue una esencia
demasiado extraña.

.

Palabra y cuerpo formarán, entonces, una textura que excede los límites de sí misma al posicionarse como generadora de un sentido; dependiente no sólo de la subjetividad de los interlocutores, sino también de los nexos comunicantes que ellos establezcan, a partir de la consecuencia seudo accidental de sus acciones, y del rol social -que por convención, educación o biografía- les haya sido prescrito.

28 de abril de 2008


1:18

Hoy te leo no tengo reciprocidad Respondo en silencio cada una de tus aseveraciones Estoy queriendo mucho extrañando mucho sintiendo mucho y deseando huir Toda esta semana me ha venido fatal pero te quiero No sólo lo configuro yo sino mi interlocutor que también tiene su ego y debe hacerse cargo "Mano de obra" -solitaria para mis adentros- tan mentirosa tanto Es una bella canción /todo esto podría ser un gran guión/ para una película azotada por la lluvia donde los personajes se aman y se despiden acariciándose un poquito la sonrisa Un día un niño me regaló un paraguas y ya no podía huir de su fábula
Somos los grandes mentirosos
de una historia que no tiene moraleja
entonces se es fuego y agua
y una comisura que no huyó del hastío
(tú me fomentas la escritura
Si te tuviera en frente ¿qué dirías de mí?)
hasta que el silencio lanza su eco
como si todo estuviera teñido para marearnos
yo te diría que el hambre es feroz
y sin embargo estaría mintiendo
"sin embargo" es una expresión netamente femenina
hundida en el océano de los talveces
carótida
aeroplano
juntura
vaivén
Tú no eres Diamela Eltit
pero sí un esbozo de "Mano de Obra".

27 de abril de 2008


Gineceo

Ella participaba de la cautela que manifiesta la observancia. Procuraba esconder pequeños señuelos; causas feroces antecedentes a la desidia del verbo.
Ella manchaba cada cierto tiempo el lienzo incorruptible de las palabras.



Pronto,
la historia
tergiversaría
sus espasmos.

Tijereta / Sueño Compensatorio

La angustiosa fábula danzaba
de un recoveco a otro,
por si la lluvia.

En la antelación transparente de su fuerza,
el fauno.

Porque el recodo,
porque la sed.

No era una simple pureza la llama,
sino una contextura azulada del fuego;
el acecho del iris furtivo,
la náusea que antecede a su dominio.

22 de abril de 2008


Tú me hablas hacia adentro

Porque unto mi lengua en tu paladar
abriéndome acceso a la noche;
minucioso sepulcro de tibio jirón
y una nube de carne
azotándome el pelo.

Viceversa

Ella y yo
nos conformamos
con hacer y deshacer
lo que no nos pertenece,
abogando
por una silueta
bajo los párpados.

14 de abril de 2008

(i)Luminaria

Resbalo en tu pelvis
inaugurando
mi sed.

(Un beso
al comienzo
del vello)

Almíbar

2:18 AM
Señor Pez (dos puntos)
...

Mi duda es si sabrá decirme usted lo que es el agua
y esa chispa indolora que me sacude el párpado.

Cuénteme
cómo es que a lo largo del día
extrae usted conejitos de su sombrero
nostalgia impar
azotándome las fosas nasales.

Yo no sé
si es su presencia
al otro lado de este hilo yodado

O es que trepo
amalgamada a la fisura
de no saberlo
triste y sencillo;
abrupto, corriente
vulnerable o lejano.

Ella dice que te extraña
y que está perdida
en un zig zag frenético
del que no quiere salir
porque ya casi
que se está por acostumbrar
y no sabe si es bueno...

Y que te quiere
y que se acuerda de vos
todo el tiempo.

Y que te quiere
y que se acuerda de vos
todo el tiempo.

-Y que te quiere-

Como una llamarada
infinitamente naranja
ardiendo en la pecera
y el aleta y la escama nacarada.

Para marearnos
-siempre para marearnos-
es el buceo
inabarcable
de palabritas extrañas
que sacuden el cuerpo
y lo tuercen
mordido
como la ropa puesta a secar.

Esta noche
mi dulzura acéfala
se deposita en la clavícula
para que un estornudo
como cuchillo
nos lacere
y de ese ardor
nos quede un rastrojo
una carne colgando
una herida
una sonrisa infinitamente feliz,
porque usted y yo,
Señor Pez,
dormimos yuxtapuestos
como un beso en las falanges.

La extrema agresividad
con que el mundo nos tienta
viene a sublimarnos
en el silencio
de este acuario
brillante de algas artificiales.

Usted y yo
sabemos que hay un miedo esponjado
allá afuera
y que ese castillito plástico
será lo único que alcanzaremos a heredar.

Por eso, en este cuerpo blanco
me dispongo a inscribirlo
como un remitente lejano,
otrora destinatario
de aquella palabra
que el agua tibiamente abastecía.

Señor Pez (dos puntos)

Y que te quiere
y que se acuerda de vos
todo el tiempo.

Y que te quiere
y que se acuerda de vos
todo el tiempo.

Caracol, caracol

Congelamos la persistencia del roce
mantenida apenas
en un nivel áurico
amarillo o violeta o carmesí.

Jamás te he dicho
que me agrada esa palabra
y la ropa puesta a secar,
vulnerable a la mordedura
de la pinza que la sujeta
y la tensión del cordel
(carrusel)

De chiquita inauguraba la fábula

Vente, que el frío
arrasa en la costilla
Eva
Eve
Manzana de Adán.

Expulsa el viento
primaveras de su agujero
constancia silente
del vaivén
zig zag.

-Hoy es lunes-

El otoño feroz
nos tiende en su anzuelo
una urdiembre
de tamaña espera.